viernes, 3 de diciembre de 2010

CULTURA DEL MEDIO AMBIENTE

Hoy en día sabemos que la educación tiene un gran potencial de transformación social, que no puede reducirse a la transmisión de la cultura de las generaciones adultas a las jóvenes para conservar un orden social determinado.
En un mundo eminentemente dinámico y complejo, donde la celeridad es una de sus características, la educación deberá contribuir a la transformación de la realidad social y ambiental en sus múltiples niveles y dimensiones, aunque desde luego se encargue también de transmitir y conservar los acervos culturales de los distintos pueblos y de aquellos que, debido al intenso contacto cultural efectuado a través del tiempo, hayan pasado a ser patrimonio de la humanidad.
Asimismo, la comprensión que hoy se tiene sobre la dirección de la acción educativa nos ha demostrado que no solo se efectúa de los adultos hacia los jóvenes, sino de los niños y los jóvenes hacia los adultos. En otras palabras se observa una multidireccionalidad de la acción educativa entre sectores y grupos sociales, entre dirigentes y dirigidos de los distintos pueblos del mundo.
La idea central consiste en apoyar actividades de Educación Ambiental hacia un
desarrollo sustentable, mediante el uso de ejemplos prácticos y de un lenguaje accesible para los maestros que sólo manejan nociones básicas, al mismo tiempo que se estimule a quienes ya posean algunos conocimientos de estadística.
En primer lugar encontramos que en la región, la Educación Ambiental representa un área bastante novedosa para la gran mayoría de los maestros y maestras de educación básica y preescolar. En realidad las actividades de Educación Ambiental han sido promovidas principalmente dentro del campo de la Educación Ambiental no formal y, generalmente, han permeado poco los programas escolares regulares, que no van más allá de la puesta en marcha de campañas y actividades eventuales de carácter extraescolar o de apoyo curricular.

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